
Hace unos noches mi madre me dijo: “Cuando se te muere alguien te quedas tan triste, tan solo, no reaccionas…”
El 7 de abril del 2009 se condenó a Alberto Fujimori a 25 años de cárcel por los crímenes de la Cantuta y de Barrios altos. Nos queda todavía mucho por exigir, otras familias siguen clamando justicia.
Hace 17 años la periodista Melissa Alfaro fue asesinada cuando cumplía los labores como Jefa de Informaciones del diario “Cambio”, en el gobierno de Fujimori que tan cruelmente acabo con vidas inocentes en nombre de lo que su gente y el llaman: guerra contra la subversión.
A los 25 años los jóvenes tienen muchos sueños, planes e ilusiones, Una nueva etapa comienza en sus vidas, como dicen las personas mayores: “tienen toda una vida por delante”, pero ¿qué sucede cuando esa vida se ve cegada por una muerte cruel y repentina Los sueños se destruyen no queda nada, solo la amargura para quienes la amaron y el deseo muy humano de que se haga justicia.
Eso es lo que sucedió con Melissa Alfaro Méndez. Un 10 de octubre de 1991. Quien fue asesinada cuando se desempeñaba como jefa de informaciones siendo a penas una estudiante del tercer año de periodismo.
En el Perú se vivía uno de los momentos más trágicos de la historia, era la década del terror, de los grupos alzados en armas, los paramilitares recibían órdenes de matar a quienes parecieran terroristas mientras los grupos terroristas como Sendero Luminoso y MRTA acababan con decenas de vidas. Como lo dice el documento de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).
Melissa Alfaro cruzaba el 8vo ciclo en la escuela de periodismo Jaime Bausate y Mesa. Su capacidad y sus dotes periodísticos, le permitieron ser elegida, junto con otros compañeros, como redactora, de la revista Cambio, al poco tiempo fue ascendida a Jefa de Informaciones.
En aquel entonces se hablaba mucho de los atentados con sobre bomba, Melissa como muchos periodistas de aquella época sabia como se activaba el mecanismo de estos aparatos, sin embargo, el día de la fatalidad llegó a sus manos un paquete conteniendo periódicos franceses que ella como Jefa de informaciones abrió encontrando la muerte repentinamente, el paquete tenía como destinatario al director de este medio, Carlos Arroyo. El explosivo utilizado estaba compuesto de 200 gramos de ambo gelatina, material de uso militar.
Posteriormente, durante las investigaciones de la CVR, fueron entregados documentos secretos desclasificados por el Archivo Nacional de Seguridad de los Estados Unidos de Norteamérica, en los que se señala que el ex presidente Alberto Fujimori y su ex asesor Vladimiro Montesinos Torres, conocían y autorizaban los asesinatos de periodistas mediante el envío de cartas cargadas con explosivos.
Lo que vino en los días posteriores fue una honda tristeza, un vacío interminable para sus familiares y amigos, que ahora reclaman justicia.
¿Nos debemos quedar con los brazos cruzados y no hacer nada?...Si le pasara lo mismo a alguien que amamos ¿no aclamaríamos justicia?
Han pasado ya 17 años de la muerte de Melissa, el culpable, Alberto Fujimori, ha sido sentenciado por 25 años por los crímenes de la Cantuta y Barrios Altos. Tal parecería que se hizo justicia, al igual que con otros casos, pero no es así, un crimen no puede quedar impune y menos si la persona, como es el caso de Melissa, era un ser inocente que solo quería trabajar para construir un mundo diferente.
El 7 de abril del 2009 se condenó a Alberto Fujimori a 25 años de cárcel por los crímenes de la Cantuta y de Barrios altos. Nos queda todavía mucho por exigir, otras familias siguen clamando justicia.
Hace 17 años la periodista Melissa Alfaro fue asesinada cuando cumplía los labores como Jefa de Informaciones del diario “Cambio”, en el gobierno de Fujimori que tan cruelmente acabo con vidas inocentes en nombre de lo que su gente y el llaman: guerra contra la subversión.
A los 25 años los jóvenes tienen muchos sueños, planes e ilusiones, Una nueva etapa comienza en sus vidas, como dicen las personas mayores: “tienen toda una vida por delante”, pero ¿qué sucede cuando esa vida se ve cegada por una muerte cruel y repentina Los sueños se destruyen no queda nada, solo la amargura para quienes la amaron y el deseo muy humano de que se haga justicia.
Eso es lo que sucedió con Melissa Alfaro Méndez. Un 10 de octubre de 1991. Quien fue asesinada cuando se desempeñaba como jefa de informaciones siendo a penas una estudiante del tercer año de periodismo.
En el Perú se vivía uno de los momentos más trágicos de la historia, era la década del terror, de los grupos alzados en armas, los paramilitares recibían órdenes de matar a quienes parecieran terroristas mientras los grupos terroristas como Sendero Luminoso y MRTA acababan con decenas de vidas. Como lo dice el documento de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR).
Melissa Alfaro cruzaba el 8vo ciclo en la escuela de periodismo Jaime Bausate y Mesa. Su capacidad y sus dotes periodísticos, le permitieron ser elegida, junto con otros compañeros, como redactora, de la revista Cambio, al poco tiempo fue ascendida a Jefa de Informaciones.
En aquel entonces se hablaba mucho de los atentados con sobre bomba, Melissa como muchos periodistas de aquella época sabia como se activaba el mecanismo de estos aparatos, sin embargo, el día de la fatalidad llegó a sus manos un paquete conteniendo periódicos franceses que ella como Jefa de informaciones abrió encontrando la muerte repentinamente, el paquete tenía como destinatario al director de este medio, Carlos Arroyo. El explosivo utilizado estaba compuesto de 200 gramos de ambo gelatina, material de uso militar.
Posteriormente, durante las investigaciones de la CVR, fueron entregados documentos secretos desclasificados por el Archivo Nacional de Seguridad de los Estados Unidos de Norteamérica, en los que se señala que el ex presidente Alberto Fujimori y su ex asesor Vladimiro Montesinos Torres, conocían y autorizaban los asesinatos de periodistas mediante el envío de cartas cargadas con explosivos.
Lo que vino en los días posteriores fue una honda tristeza, un vacío interminable para sus familiares y amigos, que ahora reclaman justicia.
¿Nos debemos quedar con los brazos cruzados y no hacer nada?...Si le pasara lo mismo a alguien que amamos ¿no aclamaríamos justicia?
Han pasado ya 17 años de la muerte de Melissa, el culpable, Alberto Fujimori, ha sido sentenciado por 25 años por los crímenes de la Cantuta y Barrios Altos. Tal parecería que se hizo justicia, al igual que con otros casos, pero no es así, un crimen no puede quedar impune y menos si la persona, como es el caso de Melissa, era un ser inocente que solo quería trabajar para construir un mundo diferente.