Recuerdo cuando era pequeña y la vida era como un caminito, un laberinto, un zic zac.
Apenas tenemos un año, llegan las emociones de nuestros familiares que ven cada detalle, minuciosamente van observando si sonreímos, si sacamos la lengua, si hablamos.. si hacemos cualquier cosa..y para nosotros ¿qué significa? .. Bueno eso no lo se pues no me acuerdo.
Luego los personajes de los dibujos animados entran a nuestras vidas… cuando se les ocurre algo se prende el foquito e inmediatamente tienen una idea y pensamos que nuestra vida real es así.. y esperamos ser como aquellos irónicos y graciosos seres.
La vida es un juego de dibujos animados, de cuentos fantásticos, de Barbies y soldados. Esa es nuestra infancia, corta e infinita a la vez.
Luego van apareciendo los granos con la pubertad, esa edad en la que descubres que te gusta un chico o una chica, cuando vas dejando el juego de las muñecas y comienzas a entrar más a las computadoras, que ya son parte de nuestras vidas desde mucho antes son tiempos de modernidad donde la tecnología ocupa un lugar privilegiado en nuestras vidas.
Estos años de mi y dura fiel adolescencia se van alejando poco a poco y con ella nuestros primeros amores, nuestras primeras ilusiones y nuestras ganas de desaparecer, de cuando en un momento nada tiene sentido, estamos cansados y al siguiente momento nos recargamos de ganar y queremos salir, cantar, bailar, el mundo nos queda chico.
Cuando menos lo pensamos ya somos adultos, el mundo se va a haciendo mas pequeño y la vida mas corta, las responsabilidades se van asumiendo y la familia va apareciendo en el plan de vida de algunos.
“Estamos envejeciendo”... Se escucha por allí... Por allá. Es la ultima etapa de vida, el momento en el vamos recordando, o vamos tratando de recordar los mejores momentos de nuestras vidas, ahora si realmente se anda cansado por todo, pero se recuperan de donde sea. Para así poder salir adelante el tiempo que nos queda.
La vida y los segundos se van haciendo pequeños... Los sentimientos se van profundizando o tal vez olvidando. Las frases van apareciendo y los regaños se van acumulando... De los nietos se oye decir “que jodidos que son”.
Los dolores van asechando nuestro cuerpo. La muerte se va a acercando, el miedo se va haciendo nuestro vecino.
Solo me queda mirarlos, valorarlos, amarlos, y tener el miedo en mi pecho.