sábado, 30 de agosto de 2008

Aquel Viejito.



Caminando Junto Juntititito a ellos, mis padres.
El se fué.
Ella se quedó.
Me encontré con usted. No soporté tal dolor.
Regrese, 40 centimos no eran nada.
"Que dios te bendiga"
Me dijó.
50 centimos, para tal dolor no eran nada.
"Que se cumplan tus deseos"
Me dijó.



Tan debil y sonriente, éll.
Tan viejito y cansado, él.

Tan pobre y desamparado, él.
Camine de la mano de ella
A comprar una mano de platanitos chiquitos como yo.
Camine de la mano de ella
A entregarselos.
"Que se cumplan tus deseos"
"Que dios te bendiga"
"No se como agradecertelos"
Me dijó.

LLorar, provocó.
Me fui de la mano de ella, mi madre, Juntas.
Subi al micro.. dijimos las dos al mismo tiempo:
Bethoveen.
El juego del dedito: rojo, azul, negro.
Ella dijo azul.
Yo dije negro.




¡Nooo! Dijimos las dos.
Mi deseo erá que aquel viejito no sufra más.
Y le dije a mi madre, "el me dijo que tus deseos se cumplan
Entonces este se cumplirá".




Ortrograficamente el punto al final de cada oración no va, lo sé, fue al propósito.


1 comentario:

EL EQUIPO INSTITUCIONAL - INICIAL dijo...

Tienes un corazón que desborda Alondra mía, estuve a tu lado cuando se cruzó aquél viejito en nuestro camino, ví tus ojos y tú viste los míos, no queríamos dejarlo, cada tramo que dabamos volteabamos a mirarlo. No fue sufiente tu sencillo, ni los platanos que compraste con tanto amor, las dos lo sabemos, pero tu gesto, tus manos abiertas, fueron suficiente para que, por un instante aunque sea, aquel señor viejito, sintiera que no siempre la gente lo mira sin mirarlo.
Quise cambiar algunas pequeñitas cosas a lo que escribiste, como siempre, no me dejaste, te basta que te entiendan los que te conocen, aunque yo sé que no escribes para que te lean sino para respirar cuando te asfixias.
Gracias por refrescarme siempre el alma y ser tú, mi Alondra, mi Melissa, mi Alfonsina:

Tu magari, siempre, siempre