Apareciste.
Nadie, todos menos yo te esperábamos.
Jugábamos, reíamos... Llorábamos.
Eras mío y me quitaron lo mío.
Llegaste, todos teníamos miedo
Y la fuerza nos ayudó.
“Nano, nano” te oía decir
y tu rostro me entregaba todo lo que necesitaba.
Éramos dos y nadie más…
¿Para qué alguien más?
Soy egoísta, lo sé.
Seguiré siéndolo…
Pues me quitaron lo mío.
Tu sonrisa de colores alumbró todo el sentido de mi ser
Despertó lo que ni yo conocía.
Ahora te veo cada segundo, cada día te recuerdo.
Y te extraño, mi niño.
Escucho una canción que te cantaba…
Esa que tú recuerdas, lo sé.
Aunque ahora, tan pequeño tú, no me recuerdes.
Esa canción que forma parte de las miles.
Porque tenías la mejor manera de hacerme reir.
Y teníamos la mejor manera de hablar…
En nuestros mundos.
martes, 7 de junio de 2011
Te cuento un poco.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario